COOPERACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19

COOPERACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19

Aprovechando una de las ventajas del “parón” de actividad cotidiana que impone el estado de alarma me he decidido a escribir acerca de la situación extraordinaria que estamos viviendo para colaborar a dar luz y ayudar a sobrellevar esta situación lo mejor posible desde un punto de vista psicológico.

Es una situación excepcional, nueva para todos, que vivimos “casi” en directo, gracias a los medios de comunicación y redes sociales y que nos puede enseñar muchas cosas.

Lo primero que me venía a la mente, como analista de conducta, y por “deformación profesional”, era entender y explicar los comportamientos que hemos visto a través de los medios de comunicación: personas en avalancha en los supermercados provocando con su comportamiento el desabastecimiento temporal innecesario, comprando papel higiénico, alimentos no perecederos, y también alimentos perecederos, como si de una guerra se tratara. Gastando probablemente por encima de sus posibilidades, para acumular alimentos y otros productos en el espacio reducido de sus casas. Comportamientos hostiles, poco solidarios o desoyendo las recomendaciones de las autoridades competentes al respecto de medidas de higiene e interacción con los demás. Conductas del tipo “esto conmigo no va”, “yo no soy persona de riesgo”,…Personas que actúan como si estuvieran “de vacaciones” y realizan desplazamientos innecesarios. En fin, todo muy humano.

Y yo mientras observaba tales conductas desde la preocupación pero también intentando entender porqué hacemos lo que hacemos.

Vivimos y morimos de conducta

No podemos olvidar que los mecanismos de supervivencia nos han ayudado a sobrevivir como especie. Nuestra mente es fundamentalmente un “dispositivo salvavidas”. En circunstancias de “peligro” real o potencial, donde se puede ver amenazada nuestra integridad física (y psíquica) aparecen conductas de lucha, huida o paralización, nuestra mente se prepara para dar respuesta a la amenaza y así sobrevivir. Lo que explica la cantidad de comportamientos hostiles, insolidarios, de huida o evitación, e incluso de paralización que hemos estado viendo estos días.

Otra de las conductas evolutivas de supervivencia es el “cuanto más mejor”. Cuando el hombre primitivo vivía en la selva cuanto más cazara, mejor refugio tuviera, más frutos recolectara,…más garantizada estaba su supervivencia. Y tal cual se ha comportado la mayoría de la población últimamente, haciendo acopio de alimentos y otros productos de una forma desmesurada.

Sin embargo, si algo sabemos a través de la ciencia, es que el ser humano sobrevive gracias a la cooperación. La competitividad “mata”. Las conductas prosociales, de cuidado, apoyo, afecto,…protegen además nuestro sistema inmunológico.

Y estamos ante una situación maravillosa para aprender a conectar con lo que realmente importa, con aquello que nos va a permitir sobrevivir a todos de la mejor manera posible. Y esto se logra a través de la cooperación, de entender que lo que hacemos (o no hacemos) tiene impacto en los demás.

Por tanto creo que es momento de tener en cuenta que está en nuestra mano “no morir de conducta”, no hacer cosas que nos pongan en peligro y llevar a cabo comportamientos que cuiden de nosotros y de los demás.

Emociones y pensamientos en situación de alarma

Agradezco mucho el entrenamiento que como profesional tengo y que me permite poder observar mi malestar con perspectiva, no ser “secuestrada” por mis emociones y poner mi conducta al servicio de lo importante.

Esta es una situación retadora, en la que creo que podemos aprender muchas cosas acerca de nosotros y de manejarnos en situaciones difíciles.

Una de las primeras cosas que me vinieron a la mente es lo duro que resulta manejarse con la incertidumbre y la falta de control.

Lo novedoso de la situación de excepción sanitaria, la información minuto a minuto, a veces excesiva a veces contradictoria, la cantidad de memes y bulos que hay al respecto, el hecho de que nos limiten los movimientos y no poder llevar a cabo las actividades rutinarias y habituales tengo que reconocer que me ha resultado muy estresante.

Estamos empezando con todo esto (estoy escribiendo en el día 1 de estado de alarma), es posible que haya personas que no son conscientes de lo que viene, tal vez porque llevaban un ritmo frenético, están muy cansados, o que disfrutan de “no hacer nada”, personas que se encuentran mal en sus trabajos,…y que pueden ver esta medida como un alivio. Una oportunidad para descansar 15 días.

Pero me vienen a la mente muchas personas con situaciones complicadas, que tienen por delante un “encierro” de dos semanas. Mujeres víctimas de violencia, parejas “rotas” que aún conviven, relaciones familiares conflictivas entre padres/madres e hijos, personas con algún tipo de discapacidad. Me preocupa mucho el cómo van a afrontar esta situación excepcional.

Así que es posible que con el paso de los días este alivio inicial, que supone “parar” se transforme en una situación muy estresante. Veamos por qué y algunas recomendaciones para llevarlo lo mejor posible.

Recomendaciones ante la crisis de COVID-19:

 Como decía antes, esta situación puede suponer una oportunidad para practicar la flexibilidad, detener nuestra actividad frenética y muchas veces innecesaria, poner en valor lo que nos importa, descubrir nuevas facetas, actividades,…A continuación os propongo unas primeras recomendaciones, siendo consciente de que es posible que añada más cosas al listado a lo largo de estos días:

  • Establece una rutina. Es normal que los primeros días tu conducta sea desorganizada, tal vez pases mucho tiempo viendo series, o limpiando,…o deambulando por la casa sin saber muy bien qué hacer. Establecer una rutina, ciertas actividades para hacer cada día puede ayudarte a sobrellevar la situación mejor y a no añadir estrés innecesario. Escoge qué actividades puedes hacer a lo largo del día, ponte un horario, tiempos, no necesariamente tienen que ser las mismas cosas cada día.
  • Haz cada día algo de actividad física. La actividad física es un gran protector del estado de ánimo y ayuda a regular el estrés. Esta situación de parón y limitación de movilidad es muy retadora para nuestro autocuidado. Tanto si eres deportista como si no, moverte de alguna manera se convierte en algo necesario en estos momentos Además de ser un aliado para preservar nuestra salud física ya que no podemos olvidar el riesgo cardiovascular que implica el sedentarismo. Si no contamos con bicicleta estática u otros instrumentos que nos lo faciliten y como salir de casa no es posible (a no ser que sea causa de fuerza mayor) debemos buscar maneras de movernos dentro de nuestro hogar. Hay numerosas apps, videos de YouTube,… para poder hacer ejercicio en casa, de acuerdo a nuestras características y condición física, de forma variada (fuerza, resistencia, yoga,…) sin necesidad de tener instrumental sofisticado. Incluir actividad física en tu rutina te protegerá física y psicológicamente, mucho más de lo que llegas a imaginar.
  • Aprovecha para aprender. Ahora que vas a tener tiempo libre es el momento de conocer las numerosas plataformas de aprendizaje online (gratuitas) que existen, donde puedes realizar cursos de formación de calidad y a tu ritmo, de cualquier materia que te interese. Te recomiendo las plataformas Coursera (www.es.coursera.org)y Edx (www.edx.org). Aunque hay muchas más.
  • Procura mantener contacto social: el aislamiento social es una de las grandes amenazas para nuestra salud física y psicológica. Esta situación excepcional supone romper con rutinas de interacción con los demás, familiares, amigos, compañeros. Además, si el contacto se produce, debemos de mantener una distancia de seguridad de un metro para evitar contagios. Básicamente hay que mostrar cariño y amor desde la distancia de seguridad. Es una oportunidad nuevamente para darnos cuenta de que podemos estar presentes para los demás de muchas maneras, con el contacto visual, gestos, palabras, aprovechando redes sociales, videollamadas,…Es muy importante mantenerse conectado desde la distancia. Y sobre todo si sabes de alguien de tu entorno que viva solo/sola y que tenga pocas posibilidades de contacto social.
  • Practica la solidaridad: las situaciones de crisis sacan lo peor del ser humano, pero también lo mejor. ¿Y si tu fueras parte de ello? Si puedes ayudar de alguna manera, con alguna iniciativa gracias a tus conocimientos, profesión, situación, social, económica o laboral, este es el momento. Y si no, puedes ayuda a divulgar iniciativas solidarias de los demás.
  • Cuidado con los niños/niñas: son especialmente vulnerables en estos momentos. Aprendemos por modelado e imitación, cómo actúas tu les enseña a cómo relacionarse y actuar en esta situación. Dosifica la información a la que se exponen, y siempre permanece a su lado para explicar a qué se refiere lo que escuchan. Recuérdales que esta situación es temporal, que va a pasar pronto y que con la ayuda de todos lograremos superarla. Realiza actividades con ellos. Jugar, dibujar, cocinar, ver una peli,…puede ser una oportunidad para practicar la crianza consciente. Pero también da valor al aburrimiento. Es desde el aburrimiento que nace la creatividad. No es necesario tener planificado el día entero de actividades para ellos. Ni siquiera hacer todas las actividades con ellos. Y sí, permite el acceso a Tablet, consola, TV,…pero con medida. La idea es variar las actividades. Prohibir el acceso a dispositivos en estos momentos puede resultar demasiado problemático y estresante. Pacta tiempo y horario de uso. No hay necesidad de prohibir.
  • Cuida la convivencia: el permanecer tanto tiempo juntos en un espacio muchas veces reducido y en un momento tan estresante, puede dar lugar a que aparezcan roces y conflictos, la mayor parte de las veces por cosas poco importantes. En la medida de lo posible, evita situaciones conflictivas, también con tus hijos. Y si hay algo que te molesta, puedes transmitirlo, de una manera asertiva, desde la amabilidad, buscando puntos de encuentro y negociación. Teniendo en cuenta, que muchas cosas o no son importantes, o pueden esperar.
  • Un buen momento para ordenar: el tener tiempo para estar en casa puede ser una oportunidad también para ponerla en orden, tirar, limpiar…Pero te sugiero que no hagas de estas tu actividad principal y dosifiques, hay mucho tiempo y muchos días para poder hacer cosas.
  • Descansa: procura mantener unos horarios de acostarte y levantarte que no alteren demasiado tu ritmo habitual, ya que esto impactará en tu estado físico y emocional.
  • Medita: guarda un poco de tiempo para practicar mindfulness (formal e informal), es una manera de entrenar tu mente a relacionarse con las emociones y los pensamientos desde una actitud de aceptación.
  • Aliméntate de forma saludable: procura comer con medida, no de forma excesiva, manteniendo los horarios habituales, alimentos que te cuiden. Evita los excesos, comidas procesadas, dulces,… que en una situación tan excepcional ponen aún más en peligro tu salud.
  • Ventila tu casa y permite que te entre la luz: el necesario aislamiento para evitar contagios nos impide estar expuestos a la luz y el aire libre, aspectos importantes para nuestra salud. En la medida de lo posible, permite que el aire y la luz entren en tu casa, si es posible permanece unos minutos al sol, si tienes la suerte de tener alguna estancia donde pueda entrar su luz.
  • Dosifica la información: tenemos acceso a mucha información, procura dosificar la exposición a noticias e información, el exceso de información puede llegar a ser muy estresante. Y actúa con responsabilidad para no difundir bulos.

En CEPSICAP permaneceremos trabajando por ayudar a las personas, también en esta situación excepcional, por lo que si nos necesitas, no dudes en contactarnos. Entre todos conseguiremos superar esta situación de la mejor manera posible.

 

Un fuerte abrazo virtual

Arancha Santos de la Rosa

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